
Cuando llega el verano, muchos sentimos la angustia de que va a ocurrir una nueva catástrofe forestal. Las más recientes, es de suponer, las tenemos en la memoria bien grabadas, el desastre del monte primario de La Gomera, no hace mucho, y el de este año, otro más, en La Palma. Pero por lo que se desprende, nadie asume responsabilidades técnicas y políticas, en cada caso, las dos existen las dos se han dado. Nunca se oye que estos siniestros producen pérdidas millonarias en dinero y en calidad del habitat y la salud de los habitantes de Canarias. Se puede decir que esos desastres producen igual daño que verdaderos defalcos, son como robos de lo público ¿Por qué no se han demandado a los responsables del mal gobierno y del descuido y de la incompetencia demostradas? ¿Qué se está haciendo para remediar o al menos para ir curando los daños producidos en los diferentes sitios? ¿Quién se ocupa de organizar la prevención que es fundamental?